sábado, 7 de febrero de 2026

"Una sonrisa para cada día". ESO, CFGB y Bachillerato. 2ª Semana de Febrero.

 


2ª SEMANA DE FEBRERO

LUNES: HISTORIA DE DOS CIUDADES

¡Buenos días! Un viajero se aproximaba a una gran ciudad y preguntó a una mujer que se encontraba a un lado del camino: "¿Cómo es la gente de esta ciudad?". "¿Cómo era la gente del lugar de donde

vienes?", le inquirió ella a su vez. "Terrible, mezquina, no se puede confiar en ella... detestable

en todo los sentidos", respondió el viajero. "¡Ah! -exclamó la mujer-, encontrarás lo mismo en la

ciudad a donde te diriges".

Apenas había partido el primer viajero cuando otro se detuvo y también preguntó acerca de la

gente que habitaba en la ciudad cercana. De nuevo la mujer le preguntó al viajero por la gente

de la ciudad de dónde provenía. "Era gente maravillosa; honesta, trabajadora y extremadamente generosa. Lamento haber tenido que partir.", declaró el segundo viajero.

La sabia mujer le respondió: "Lo mismo hallarás en la ciudad a donde te diriges".

Reflexión: Te has parado alguna vez a pensar que en ocasiones no vemos las cosas tal como son sino

que las vemos según como somos nosotros. ¿Cómo ves la relación con tus amigos, con tus

familias, con los profesores? ¿Te gustaría cambiarlas; mejorarlas? Pues comienza por cambiarte a ti mismo. Comienza hoy mismo.

 

MARTES: LA SILLA DE RUEDAS

¡Buenos días!  6:30h de la mañana, oigo el despertador. Uf, ya es hora de levantarse, pero si acabo de acostarme... ¿Por qué tiene que estallar ahora este cacharro? Me quedaré cinco minutos más, luego en la

autopista los podré recuperar. Cierro los ojos. Lo que pensé que serían 5 minutos se multiplicaron por 8. Como un cohete salgo de mi cama. En la autopista me encuentro en medio de un atasco. Cuando por fin llego a la estación de trenes veo como el tren se marcha por el horizonte. Como era de esperar llegué tarde al trabajo. En el trabajo, tras la bronca del jefe; 8 horas y media de duro trabajo. Estoy realmente por los suelos.

Mientras estoy esperando el tren para regresar a casa empiezo casi a deprimirme. Pienso lo

bien que pudiera estar si tuviera mi propia empresa, podría ganar mucho dinero y ser mi propio

jefe. Sigo pensando y soñando llegando a la conclusión de que debo ser la persona más infeliz

del planeta.

Justo en este instante pasó algo que siempre recordaré. "Hola señor, me puede ayudar a subir

al tren cuando venga", me dijo una suave y alegre voz que procedía de una adolescente. A

pesar de que estaba en una silla de ruedas su rostro resplandecía como un sol al amanecer.

"Cómo no, señorita, ¿qué línea de tren va a coger para llegar a su destino?", le respondí

intentando sonreír.

Su tren tardó unos minutos en llegar. Me quedé con las ganas de preguntarle de cómo le era

posible estar tan alegre y feliz estando en esa situación. Cómo le iba a preguntar yo, que

estaba mil veces mejor que ella. Me puedo mover libremente, puedo ir donde se me antoje sin

depender de nadie, puedo practicar cualquier deporte, subir cualquier montaña... Volví a

meditar sobre lo infeliz que me sentía antes de encontrar a la chica y empezó a darme

vergüenza de haberme sentido así. En el viaje, empecé a repasar en todas las cosas positivas

que puedo gozar en mi vida. No tardé mucho y empecé a sentirme bien y contento con ganas

de disfrutar del presente a pesar de que tuve un mal día.

Reflexión: “Cuándo los vientos se levantan o cambian el rumbo hay gente que empieza a construir

muros, pero otros construyen molinos”. En la vida encontramos muchos vientos, pero en vez de

gastar nuestras energías en construir muros podemos construir molinos y ganar energías de

estos vientos.


MIÉRCOLES: RICOS Y POBRES.

¡Buenos días! Una vez, un padre de una familia bastante acaudalada llevó a su hijo a un viaje con el firme

propósito de que su hijo viera cuán pobres eran las gentes del campo.

Estuvieron por espacio de un día y una noche completa en una granja de una familia campesina muy humilde.

Al concluir el viaje y de regreso a casa el padre le pregunta a su hijo:

- ¿Qué te pareció el viaje? - ¡Muy bonito papá!

- ¿Viste cuán pobre puede ser la gente? - ¡Sí!

- ¿Y qué aprendiste?

- Vi que nosotros tenemos una piscina que llega de una pared a la mitad del jardín, ellos tienen

un riachuelo que no tiene fin. Nosotros tenemos unas lámparas importadas en el patio, ellos

tienen estrellas. El patio llega hasta la pared de la casa del vecino, ellos tienen un horizonte de

patio. Ellos tienen tiempo para conversar y estar en familia. Tú y mamá tenéis que trabajar todo

el tiempo y casi nunca os veo.

Al terminar el relato, el padre se quedó callado, y su hijo añadió:

- ¡Gracias, papá, por enseñarme lo ricos que podemos llegar a ser...!

Reflexión: ¿Qué conclusión podemos sacar de este relato? ¿Qué ha descubierto el niño en este viaje?

¿Qué es lo que de verdad nos hace ser unas personas ricas, es decir felices?

 

JUEVES: VOLAR SOBRE EL PANTANO.

¡Buenos días! Un pájaro que vivía resignado en un árbol podrido en medio del pantano, se había

acostumbrado a estar ahí. Comía gusanos del fango y se hallaba siempre sucio por el

pestilente lodo. Sus alas estaban inutilizadas por el peso de la mugre, hasta que cierto día un

gran ventarrón destruyó su guarida.

El árbol podrido fue tragado por el cieno y el pájaro se dio cuenta de que iba a morir. En un

deseo repentino de salvarse, comenzó a aletear con fuerza para emprender el vuelo.

Le costó mucho trabajo, porque había olvidado cómo volar, pero se enfrentó al dolor del

entumecimiento hasta que logró levantarse y cruzar el ancho cielo, llegando finalmente a un

bosque fértil y hermoso.

Reflexión: En nuestra vida debemos prepararnos y despojarnos de todo lo que representa el fango y el lodo. Dejemos que el fuerte viento del Espíritu Santo destruya nuestra guarida y se lleve todo aquello que nos impide elevar el vuelo.

 

VIERNES: NADIE TRIUNFA SOLO

¡Buenos días! Durante el siglo XV, en una pequeña aldea cercana a Núremberg, vivía una familia con 18

niños. Para poder poner pan en la mesa para tal prole, el padre, y jefe de la familia, trabajaba

casi 18 horas diarias en las minas de oro.

A pesar de las condiciones tan pobres en que vivían, dos de los hijos de Alberto Durero, conocido como “el viejo”, tenían un sueño. Ambos querían desarrollar su talento para el arte, pero bien sabían que su padre jamás podría enviar a ninguno de ellos a estudiar a la Academia. Después de muchas noches

de conversaciones calladas entre los dos, llegaron a un acuerdo. Lanzarían al aire una

moneda. El perdedor trabajaría en las minas para pagar los estudios al que ganara. Al terminar

sus estudios, el ganador pagaría entonces los estudios al que quedara en casa, con las ventas

de sus obras, o como fuera necesario. Lanzaron al aire la moneda. Alberto Durero hijo, ganó y se

fue a estudiar a Núremberg. Mientras su hermano comenzó el peligroso trabajo en las minas.

Tras unos años el joven regresó a su aldea convertido en un reconocido artista. Tras la cena de

bienvenida, Alberto se puso de pie y propuso un brindis por su hermano querido, que tanto se

había sacrificado para hacer de sus estudios una realidad. Sus palabras finales fueron: "Y

ahora, Albert, hermano mío, es tu turno. Ahora puedes ir tú a Núremberg a perseguir tus

sueños, que yo me haré cargo de ti."

Todos los ojos se volvieron llenos de expectativa hacia el rincón de la mesa que ocupaba

Albert, que con una voz suave le dijo: "No, hermano, no puedo ir a Núremberg. Es muy tarde

para mí. Mira. Mira lo que cuatro años de trabajo en las minas han hecho a mis manos. Cada

hueso de mis manos se ha roto al menos una vez, y últimamente la artritis en mi mano derecha

ha avanzado tanto que hasta me costó trabajo levantar la copa durante tu brindis... Mucho

menos podría trabajar con delicadas líneas el compás o el pergamino y no podría manejar la

pluma ni el pincel. No, hermano, para mí ya es tarde".

Reflexión: Más de 450 años han pasado desde ese día. Hoy en día los grabados, óleos, acuarelas, tallas

y demás obras de Alberto Durero pueden ser vistos en museos alrededor de todo el mundo.

Todo gracias a sus cualidades y trabajo pero también al esfuerzo y sacrificio de su hermano.

¿Pensamos nosotros en aquellas personas que nos ayudan, que se esfuerzan y se sacrifican

por nosotros? ¿Aprovechamos de verdad todas las oportunidades que nos brindan? ¿Se lo

agradecemos alguna vez?