2ª SEMANA DE FEBRERO
LUNES: HISTORIA DE DOS CIUDADES
¡Buenos días! Un
viajero se aproximaba a una gran ciudad y preguntó a una mujer que se
encontraba a un lado del camino: "¿Cómo es la gente de esta ciudad?".
"¿Cómo era la gente del lugar de donde
vienes?", le
inquirió ella a su vez. "Terrible, mezquina, no se puede confiar en
ella... detestable
en todo los
sentidos", respondió el viajero. "¡Ah! -exclamó la mujer-,
encontrarás lo mismo en la
ciudad a donde te
diriges".
Apenas había
partido el primer viajero cuando otro se detuvo y también preguntó acerca de la
gente que habitaba
en la ciudad cercana. De nuevo la mujer le preguntó al viajero por la gente
de la ciudad de dónde
provenía. "Era gente maravillosa; honesta, trabajadora y extremadamente
generosa. Lamento haber tenido que partir.", declaró el segundo viajero.
La sabia mujer le
respondió: "Lo mismo hallarás en la ciudad a donde te diriges".
Reflexión: Te has parado alguna vez a pensar que en
ocasiones no vemos las cosas tal como son sino
que las vemos
según como somos nosotros. ¿Cómo ves la relación con tus amigos, con tus
familias, con los
profesores? ¿Te gustaría cambiarlas; mejorarlas? Pues comienza por cambiarte a
ti mismo. Comienza hoy mismo.
MARTES:
LA SILLA DE RUEDAS
¡Buenos días! 6:30h de la mañana, oigo el despertador. Uf,
ya es hora de levantarse, pero si acabo de acostarme... ¿Por qué tiene que
estallar ahora este cacharro? Me quedaré cinco minutos más, luego en la
autopista los
podré recuperar. Cierro los ojos. Lo que pensé que serían 5 minutos se multiplicaron
por 8. Como un cohete salgo de mi cama. En la autopista me encuentro en medio de
un atasco. Cuando por fin llego a la estación de trenes veo como el tren se
marcha por el horizonte. Como era de esperar llegué tarde al trabajo. En el
trabajo, tras la bronca del jefe; 8 horas y media de duro trabajo. Estoy
realmente por los suelos.
Mientras estoy
esperando el tren para regresar a casa empiezo casi a deprimirme. Pienso lo
bien que pudiera
estar si tuviera mi propia empresa, podría ganar mucho dinero y ser mi propio
jefe. Sigo
pensando y soñando llegando a la conclusión de que debo ser la persona más
infeliz
del planeta.
Justo en este
instante pasó algo que siempre recordaré. "Hola señor, me puede ayudar a
subir
al tren cuando
venga", me dijo una suave y alegre voz que procedía de una adolescente. A
pesar de que
estaba en una silla de ruedas su rostro resplandecía como un sol al amanecer.
"Cómo no,
señorita, ¿qué línea de tren va a coger para llegar a su destino?", le
respondí
intentando
sonreír.
Su tren tardó unos
minutos en llegar. Me quedé con las ganas de preguntarle de cómo le era
posible estar tan
alegre y feliz estando en esa situación. Cómo le iba a preguntar yo, que
estaba mil veces
mejor que ella. Me puedo mover libremente, puedo ir donde se me antoje sin
depender de nadie,
puedo practicar cualquier deporte, subir cualquier montaña... Volví a
meditar sobre lo
infeliz que me sentía antes de encontrar a la chica y empezó a darme
vergüenza de
haberme sentido así. En el viaje, empecé a repasar en todas las cosas positivas
que puedo gozar en
mi vida. No tardé mucho y empecé a sentirme bien y contento con ganas
de disfrutar del
presente a pesar de que tuve un mal día.
Reflexión: “Cuándo los vientos se levantan o cambian
el rumbo hay gente que empieza a construir
muros, pero otros
construyen molinos”. En la vida encontramos muchos vientos, pero en vez de
gastar nuestras
energías en construir muros podemos construir molinos y ganar energías de
estos vientos.
MIÉRCOLES: RICOS Y POBRES.
¡Buenos días! Una
vez, un padre de una familia bastante acaudalada llevó a su hijo a un viaje con
el firme
propósito de que
su hijo viera cuán pobres eran las gentes del campo.
Estuvieron por
espacio de un día y una noche completa en una granja de una familia campesina
muy humilde.
Al concluir el
viaje y de regreso a casa el padre le pregunta a su hijo:
- ¿Qué te pareció
el viaje? - ¡Muy bonito papá!
- ¿Viste cuán
pobre puede ser la gente? - ¡Sí!
- ¿Y qué
aprendiste?
- Vi que nosotros
tenemos una piscina que llega de una pared a la mitad del jardín, ellos tienen
un riachuelo que
no tiene fin. Nosotros tenemos unas lámparas importadas en el patio, ellos
tienen estrellas.
El patio llega hasta la pared de la casa del vecino, ellos tienen un horizonte
de
patio. Ellos
tienen tiempo para conversar y estar en familia. Tú y mamá tenéis que trabajar
todo
el tiempo y casi
nunca os veo.
Al terminar el
relato, el padre se quedó callado, y su hijo añadió:
- ¡Gracias, papá,
por enseñarme lo ricos que podemos llegar a ser...!
Reflexión: ¿Qué conclusión podemos sacar de este
relato? ¿Qué ha descubierto el niño en este viaje?
¿Qué es lo que de
verdad nos hace ser unas personas ricas, es decir felices?
JUEVES: VOLAR SOBRE EL PANTANO.
¡Buenos días! Un
pájaro que vivía resignado en un árbol podrido en medio del pantano, se había
acostumbrado a
estar ahí. Comía gusanos del fango y se hallaba siempre sucio por el
pestilente lodo.
Sus alas estaban inutilizadas por el peso de la mugre, hasta que cierto día un
gran ventarrón
destruyó su guarida.
El árbol podrido
fue tragado por el cieno y el pájaro se dio cuenta de que iba a morir. En un
deseo repentino de
salvarse, comenzó a aletear con fuerza para emprender el vuelo.
Le costó mucho
trabajo, porque había olvidado cómo volar, pero se enfrentó al dolor del
entumecimiento
hasta que logró levantarse y cruzar el ancho cielo, llegando finalmente a un
bosque fértil y
hermoso.
Reflexión: En nuestra vida debemos prepararnos y
despojarnos de todo lo que representa el fango y el lodo. Dejemos que el fuerte
viento del Espíritu Santo destruya nuestra guarida y se lleve todo aquello que
nos impide elevar el vuelo.
VIERNES: NADIE TRIUNFA SOLO
¡Buenos días! Durante
el siglo XV, en una pequeña aldea cercana a Núremberg, vivía una familia con 18
niños. Para poder
poner pan en la mesa para tal prole, el padre, y jefe de la familia, trabajaba
casi 18 horas
diarias en las minas de oro.
A pesar de las
condiciones tan pobres en que vivían, dos de los hijos de Alberto Durero,
conocido como “el viejo”, tenían un sueño. Ambos querían desarrollar su talento
para el arte, pero bien sabían que su padre jamás podría enviar a ninguno de
ellos a estudiar a la Academia. Después de muchas noches
de conversaciones
calladas entre los dos, llegaron a un acuerdo. Lanzarían al aire una
moneda. El
perdedor trabajaría en las minas para pagar los estudios al que ganara. Al
terminar
sus estudios, el
ganador pagaría entonces los estudios al que quedara en casa, con las ventas
de sus obras, o
como fuera necesario. Lanzaron al aire la moneda. Alberto Durero hijo, ganó y
se
fue a estudiar a Núremberg.
Mientras su hermano comenzó el peligroso trabajo en las minas.
Tras unos años el
joven regresó a su aldea convertido en un reconocido artista. Tras la cena de
bienvenida, Alberto
se puso de pie y propuso un brindis por su hermano querido, que tanto se
había sacrificado
para hacer de sus estudios una realidad. Sus palabras finales fueron: "Y
ahora, Albert,
hermano mío, es tu turno. Ahora puedes ir tú a Núremberg a perseguir tus
sueños, que yo me
haré cargo de ti."
Todos los ojos se
volvieron llenos de expectativa hacia el rincón de la mesa que ocupaba
Albert, que con
una voz suave le dijo: "No, hermano, no puedo ir a Núremberg. Es muy tarde
para mí. Mira.
Mira lo que cuatro años de trabajo en las minas han hecho a mis manos. Cada
hueso de mis manos
se ha roto al menos una vez, y últimamente la artritis en mi mano derecha
ha avanzado tanto
que hasta me costó trabajo levantar la copa durante tu brindis... Mucho
menos podría
trabajar con delicadas líneas el compás o el pergamino y no podría manejar la
pluma ni el
pincel. No, hermano, para mí ya es tarde".
Reflexión: Más de 450 años han pasado desde ese día.
Hoy en día los grabados, óleos, acuarelas, tallas
y demás obras de Alberto
Durero pueden ser vistos en museos alrededor de todo el mundo.
Todo gracias a sus
cualidades y trabajo pero también al esfuerzo y sacrificio de su hermano.
¿Pensamos nosotros
en aquellas personas que nos ayudan, que se esfuerzan y se sacrifican
por nosotros?
¿Aprovechamos de verdad todas las oportunidades que nos brindan? ¿Se lo
agradecemos alguna
vez?



