4ª SEMANA DE ABRIL
LUNES: RECUERDA…
¡Buenos días! Recuerda
que hay tristezas que son como las cascadas de los ríos, se deslizan suaves y
bajan por tu vida sin detenerse ante los obstáculos, para luego desembocar en
las playas de tu futura alegría.
Todos los
sinsabores que pudiste percibir en la vida, tienen como finalidad que recuerdes
que aún te queda el sentido del gusto para diferenciar lo bueno de lo malo.
Recuerda lo importante que eres para Dios, lo intenso que te ama y lo fuerte que te abraza para jamás dejarte. Eres la razón de su llegada al mundo. Eres la sonrisa que acaricia sus labios desde ahora y para siempre. ¡Créelo!, es cierto, sino mira al calvario...
MARTES: ¿UNA VIDA NUEVA?
¡Buenos días! En
Abejar, provincia de Soria, a mediados de noviembre de 1931, murió un vecino.
Al enterarse el párroco acudió inmediatamente a su casa. Pero allí estaba el
alcalde para impedirle la entrada. Al día siguiente se verificó el entierro, civil,
por supuesto. En el cementerio el alcalde dijo a la viuda:
–Aquí somos laicos
ante todo. No ha venido el cura, ya que yo se lo impedí.
–¡Muy bien! –corearon
todos–. Por algo somos laicos.
–Ahora –añadió el
alcalde–, vamos a rezar todos juntos un padrenuestro por el alma del difunto.
Y todos se
pusieron a rezar...
Reflexión: La incongruencia, el no vivir de acuerdo con lo que se dice creer, es patrimonio de los hombres, no solo de los creyentes. Es fácil caer en el olvido de Dios cuando todo marcha bien, a nuestro gusto. Cuando la vida aprieta y sacude, el que más y el que menos acude a Dios y reza, a su modo. Acudir a Dios para pedir y olvidarse de Él cuando las cosas nos van bien, además de incongruencia, es falta de gratitud y corrección. Por lo tanto, no caigamos en lo mismo y seamos agradecidos a Dios por todo lo que nos da.
MIÉRCOLES: ABRIR EL CORAZÓN PARA DECIR ADIÓS.
¡Buenos días! En
nuestro camino encontramos muchas almas con las que interactuamos e
intercambiamos energías de un modo que contribuye a nuestro crecimiento y al
suyo. Aprendemos lecciones conjuntamente.
Compartimos la
mesa. Compartimos el amor. Pero a menudo llega el momento de decir adiós. Hay
despedidas que llegan de manera súbita, inesperada, sin advertencia. Hay despedidas
que podemos planear y hasta programar. La duración de la despedida no tiene
importancia. Lo que importa es cómo manejamos nuestras despedidas. Podemos
despedirnos con el corazón abierto y agradeciendo todo lo que hemos aprendido.
O podemos cerrar el corazón y decir con amargura que hemos vuelto a perder.
Podemos decir
adiós con una actitud de confianza, fe y amor, en la creencia de que nuestros
corazones nos unieron durante un tiempo para disfrutar de la vida y avanzar a
nuestro viaje. O podemos hacerlo emitiendo juicios duros preguntándonos «¿qué
hicimos mal para que nuestro camino nos impidiera continuar unidos?». Podemos
decir adiós con el corazón abierto, sintiendo tristeza, añoranza y alegría. O
podemos decir adiós bloqueando nuestras emociones y afirmando que así es la
vida.
A veces es hora de decir adiós. No siempre podemos elegir el momento, pero podemos elegir las palabras de nuestro corazón…
JUEVES: CUANDO
CALLAS.
¡Buenos días!
Guardar silencio puede ser una muestra de
sabiduría y prudencia, pero también un signo de temor y complicidad.
Cuando callas, también hablas de ti mismo.
Cuando callas un secreto, conozco tu fidelidad
de amigo.
Cuando callas tu propio dolor, conozco tu
fortaleza.
Cuando callas ante el dolor ajeno, conozco tu
impotencia y tu respeto.
Cuando callas ante la injusticia, conozco tu
miedo y tu complicidad.
Cuando callas ante lo imposible, conozco tu
madurez y dominio.
Cuando callas ante la estupidez ajena, conozco
tu sabiduría.
Cuando callas ante los fuertes y poderosos,
conozco tu temor y cobardía.
Cuando callas ante lo que ignoras, conozco tu
prudencia.
Cuando callas tus propios méritos, conozco tu
humildad y grandeza.
El Silencio es el tiempo donde el sabio medita,
la cárcel de la que huye el necio, y el
refugio donde se esconden los cobardes. Siembra para ser tú mismo…
VIERNES: ESTOY AHÍ, CONTIGO.
¡Buenos días! ¿Me
necesitas? Estoy aquí contigo. No puedes verme, sin embargo soy la luz que te
permite ver. No puedes oírme, sin embargo hablo a través de tu voz. No puedes
sentirme, sin embargo soy el poder que trabaja en tus manos. Estoy trabajando
en ti, aunque desconozcas mis senderos.
No soy un
misterio. Cuando me necesitas, estoy
contigo. Aunque me niegues, estoy contigo. En los momentos en que más solo crees
encontrarte, Yo estoy contigo. Aún en tus temores, estoy contigo. Aún en tu
dolor, estoy contigo. Estoy contigo cuando oras y cuando no oras. Estoy en ti,
y tú estás en Mí.
Vacía tu corazón
de temores ignorantes, Yo todo lo puedo. Yo estoy en todo.
Soy la ley por la
cual vives. Soy el amor en que puedes confiar. Soy tu seguridad. Soy tu paz.
Soy uno contigo. Yo Soy. Aunque falles en encontrarme. Yo nunca dejo de
encontrarte. Aunque tu fe en Mí es insegura, Mi fe en ti nunca flaquea. Porque
te conozco, porque te amo, estoy contigo y siempre lo estaré, resucitado y
siempre a tu lado.





