1ª SEMANA DE FEBRERO
LUNES: EL VIOLINISTA
¡Buenos días! Ocurrió
en París, en una calle céntrica aunque secundaria. Un hombre, sucio y
maloliente
tocaba un viejo
violín. Frente a él y sobre el suelo estaba su boina, con la esperanza de que
los
transeúntes se
apiadaran de su condición y le arrojaran algunas monedas para llevar a casa. El
pobre hombre
trataba de sacar una melodía, pero era imposible identificarla debido a lo
desafinado del
instrumento y a la forma displicente y aburrida con que tocaba.
Un famoso
concertista, que junto con su esposa y unos amigos salía de un teatro cercano,
pasó frente al
mendigo musical. Todos arrugaron la cara al oír aquellos sonidos tan
discordantes. Y no
pudieron menos que reír de buena gana. La esposa le pidió, al concertista,
que tocara algo.
El hombre echó una mirada a las pocas monedas en el interior de la boina del
mendigo, y decidió
hacer algo. Le pidió el violín, y el mendigo musical se lo prestó con cierto
resquemor. Lo
primero que hizo el concertista fue afinar sus cuerdas. Y después,
vigorosamente y
con gran maestría arrancó una melodía fascinante del viejo instrumento. Los
amigos comenzaron
a aplaudir y los transeúntes comenzaron a arremolinarse para ver el
improvisado
espectáculo. Al escuchar la música, la gente de la cercana calle principal
acudió
también y pronto
había una pequeña multitud escuchando arrobada el extraño concierto. La
boina se llenó no
solamente de monedas, sino de muchos billetes de todas las
denominaciones.
Mientras el maestro sacaba una melodía tras otra, con tanta alegría.
El mendigo musical
estaba aún más feliz de ver lo que ocurría y no cesaba de dar saltos de
contento y repetir
orgulloso a todos: " ¡¡Ese es mi violín!! ¡¡Ese es mi violín!!". Lo
cual, por
supuesto, era
rigurosamente cierto pero nunca había logrado que sonara de esa manera ….
Reflexión: La vida nos da a todos un violín, que son
nuestros conocimientos, habilidades y aptitudes. Y tenemos libertad para tocar
ese violín como nos plazca. Algunos, por pereza, ni siquiera afinan
ese violín. No
perciben que hay que prepararse, aprender, desarrollar habilidades y mejorar
constantemente
nuestras aptitudes si hemos de dar un buen concierto. Pretenden una boina
llena de dinero, y
lo que entregan es una discordante melodía que no gusta a nadie.
Comenzamos una
nueva semana, y es una nueva oportunidad para que de nuestro violín surja
una bonita melodía
en los estudios, en casa y con los amigos.
MARTES:
COMO PARA RESPIRAR
¡Buenos días! Cierta
vez un hombre decidió consultar a un sabio sobre sus problemas. Después de un
largo viaje hasta el paraje donde aquel Maestro vivía, el hombre finalmente
pudo dar con él: -
"Maestro,
vengo a usted porque estoy desesperado, todo me sale mal y no sé qué más hacer
para salir
adelante". El sabio le dijo: - "Puedo ayudarte con esto... ¿sabes
remar?" Un poco
confundido, el
hombre contestó que sí. Entonces el maestro lo llevó hasta el borde de un lago,
juntos subieron a
un bote y el hombre empezó a remar hacia el centro del lago. -"¿Va a
explicarme ahora
cómo mejorar mi vida?" -dijo el hombre advirtiendo que el anciano gozaba
del
viaje sin más
preocupaciones. -"Sigue, sigue -dijo éste- que debemos llegar al centro
mismo
del lago". Al
llegar al centro exacto del lago, el maestro le dijo: -"Arrima tu cara
todo lo que
puedas al agua y
dime qué ves...". El hombre, pasó casi todo su cuerpo por encima de la
borda
del pequeño bote y
tratando de no perder el equilibrio acercó su rostro todo lo que pudo al
agua, aunque sin
entender mucho para qué estaba haciendo esto. De repente, el anciano le
empujó y el hombre
cayó al agua. Al intentar salir, el sabio le sujetó su cabeza con ambas
manos e impidió
que saliera a la superficie. Desesperado, el hombre manoteó, pataleó, gritó
inútilmente bajo
el agua. Cuando estaba a punto de morir ahogado, el sabio lo soltó y le
permitió subir a
la superficie y luego al bote. Al llegar arriba el hombre, entre toses y
ahogos, le
gritó:
-"¿Está usted loco? ¿No se da cuenta que casi me ahoga?". Con el
rostro tranquilo, el
maestro le
preguntó: -"¿Cuándo estabas abajo del agua, en qué pensabas, qué era lo
qué más
deseabas en ese
momento?". -¡¡En respirar, por supuesto!! -"Bien, pues cuando pienses
en
triunfar con las
mismas ganas con la que pensabas en ese momento respirar, entonces
estarás preparado
para triunfar...".
Reflexión: Muchas veces estamos convencidos de que
tenemos que cambiar, que debemos mejorar en
los estudios, el
comportamiento,…Pero en realidad es como en el relato; es así de fácil (o de
difícil). No valen
simplemente las buenas palabras o las intenciones sino que tenemos que
ponernos manos a
la obra, y desearlo poniendo todos los medios posibles como si en ello nos
estuviéramos jugando la vida. ¿Para qué esperar más? Comencemos hoy mismo.
MIÉRCOLES: SI ALGUNA VEZ.
¡Buenos días! Si
alguna vez te sientes solo y no sabes qué hacer, levanta la mirada y contempla
el cielo. Busca una estrella, solo una… y entonces recuerda que no estás solo,
que millones de luces te acompañan desde lo alto, como también lo hacen todas
esas personas que, en algún momento, sintieron lo mismo que tú.
Si alguna vez
tienes ganas de llorar, no lo evites. Llora. Deja que las lágrimas limpien lo
que duele y liberen todo eso que te pesa por dentro. No las retengas, porque el
silencio prolongado del alma suele dar paso a sentimientos más profundos que
pueden lastimar aún más.
Si un día te sientes mal contigo mismo, busca en lo más hondo de tu ser. Recuerda que nadie es perfecto, tampoco tú, pero eso no te hace menos valioso. Con tus defectos y tus virtudes, eres una persona irrepetible, única en el universo. Y por eso, ya eres especial.
Si alguna vez piensas que nadie te quiere, no lo creas. No es verdad. Estás aquí porque alguien —más allá de lo visible— así lo quiso. Dios, que te creó con amor infinito, te ama con una ternura que no se agota, te conoce mejor que nadie y jamás te abandona. Y no estás solo, aunque a veces no sepas verlo. Hay personas a tu alrededor que te quieren, aunque a veces el ruido de la vida o el peso de los días nos impida abrir el corazón para demostrarlo.
Y si alguna vez necesitas que alguien te escuche, te abrace, te entienda, o simplemente esté ahí… quiero que sepas que cuentas conmigo. Estoy aquí para ti. Para que no te sientas solo, para que llores sin miedo en mi hombro, para recordarte lo valioso, lo valiosa, que eres, y sobre todo, para decirte que te quiero… sinceramente, profundamente, sin condiciones.
JUEVES: FUGACIDAD.
¡Buenos días! Vivir, sabiendo que la vida es breve y que amar no es una opción, sino la única forma de hacerla valer. Porque el amor verdadero da sentido, enraíza y eleva al mismo tiempo. Vivir sin quedar atrapados en el pasado ni temer al futuro, sabiendo que el único momento real es este, fugaz y único, que ya se escapa mientras lo nombramos. Y aun así, vivir con el alma entera puesta en cada segundo, porque lo efímero, cuando se vive de verdad, deslumbra.
Vivir sin ruido que confunda, sin apegos que limiten, sin certezas que nos cierren, sin pantallas que oculten nuestra verdad. Somos polvo, sí, pero polvo que ama, que siente, que entrega, y en eso reside nuestra grandeza. Vivir con los brazos abiertos para abrazar, el corazón dispuesto para acoger, las sandalias puestas para seguir andando. Vivir, ser, amar y compartir. Porque vivir de verdad es eso: entregarse a los demás sin miedo… y dejar huella con amor.
VIERNES: LA FIDELIDAD EN LO
PEQUEÑO.
¡Buenos días! Vivimos en un mundo que premia lo visible, lo
grandioso, lo que se mide en cifras y aplausos. Pero hay otra grandeza, más
silenciosa, más verdadera, que no busca reconocimiento: la que nace de la
fidelidad en lo pequeño.
Ser fiel en lo
pequeño es levantarse cada día y volver a intentarlo. Es cuidar con esmero lo
cotidiano, aunque nadie lo note. Es cumplir la promesa hecha en voz baja,
sostener el compromiso aunque no brille, estar ahí cuando ya no es emocionante.
Es acompañar con ternura una vida que sufre. Es escuchar sin mirar el reloj. Es
dar sin condiciones, servir sin protagonismo, amar sin medida.
Así vivió Jesús de
Nazaret. No buscó los escenarios, sino los encuentros. No se aferró al poder,
sino que se inclinó ante los más pequeños. No hizo de su vida una demostración,
sino una donación.
Su grandeza no
estuvo en los milagros espectaculares, sino en la coherencia humilde de cada
gesto. En la fidelidad al amor, incluso cuando dolía. En la entrega diaria,
sencilla, profunda.
La verdadera
transformación del mundo no comienza en los discursos, sino en los actos
discretos de quienes creen en el bien. En los que limpian, consuelan, reparan,
acompañan, ayudan, construyen…
En quienes hacen
lo ordinario con un amor extraordinario. Ser fiel en lo pequeño es optar por la
generosidad como estilo de vida.
Es dejar una
huella que no se borra porque está escrita en los corazones. Y aunque el mundo
no lo vea, Dios sí. Y eso basta. Porque en el Reino que Jesús anunció, los
últimos son los primeros.
Y lo pequeño,
cuando se hace con amor, se vuelve eterno.



