3ª SEMANA DE FEBRERO
LUNES: EL INVENTARIO DE LAS COSAS PERDIDAS
¡Buenos días! A mi
abuelo aquel día lo vi distinto. Tenía la mirada enfocada en lo distante. Casi
ausente.
Pienso ahora que
tal vez presentía que era el último día de su vida. Me aproximé y le dije:
"¡Buenos
días, abuelo!". Y él extendió su mano en silencio. Me senté junto a su
sillón y
después de unos
instantes un tanto misteriosos, exclamó: "¡Hoy es día de inventario, hijo!".
"¿Inventario?",
pregunté sorprendido.
"Sí. ¡El
inventario de tantas cosas perdidas! Siempre tuve deseos de hacer muchas cosas
que
luego nunca hice,
por no tener la voluntad suficiente para sobreponerme a mi pereza.
Recuerdo también
aquella chica que amé en silencio por cuatro años, hasta que un día se
marchó del pueblo
sin yo saberlo. También estuve a punto de estudiar ingeniería, pero no me
atreví. Recuerdo
tantos momentos en que he hecho daño a otros por no tener el valor
necesario para
hablar, para decir lo que pensaba, para pedirles perdón. Y otras veces en que
me faltó valentía para ser leal. Y las pocas veces que le he dicho a tu abuela
que la quiero, y la quiero con locura.
¡Tantas cosas no
concluidas, tantos amores no declarados, tantas oportunidades perdidas!".
Luego, su mirada
se hundió aún más en el vacío y se le humedecieron sus ojos, y continuó:
"Este es mi
inventario de cosas perdidas, la revisión de mi vida. A mí ya no me sirve. A ti
sí. Te
lo dejo como
regalo para que puedas hacer tu inventario a tiempo".
Luego, con cierta
alegría en el rostro, continuó: "¿Sabes qué he descubierto en estos días?
¿Sabes cuál es el
pecado más grave en la vida de un hombre?".
La pregunta me
sorprendió y solo atiné a decir, con inseguridad: "No lo había pensado.
Supongo que matar
a otros seres humanos, odiar al prójimo y desearle el mal...".
Me miró con afecto
y me dijo: "Pienso que el pecado más grave en la vida de un ser humano es
el pecado por
omisión. No haber hecho lo que debía, no haber perdonado a quién me lo pedía. Y
lo más doloroso es descubrir las cosas perdidas sin tener tiempo para encontrarlas
y recuperarlas."
Reflexión: Estamos a punto de comenzar el tiempo de
cuaresma y es una buena oportunidad para sacar un momento de tu tiempo y dedicarlo a hacer con calma tu propio
"inventario" de las cosas perdidas, de las cosas no dichas, del tiempo no aprovechado, del
afecto no manifestado. ¿Te has parado alguna vez a pensar que en ocasiones no
vemos las cosas tal cómo son, sino que
las vemos según como somos nosotros? ¿Cómo ves la relación con tus amigos, con
tus familias, con los profesores?
¿Te gustaría cambiarlas, mejorarlas? Pues comienza por cambiarte a ti mismo.
Comienza hoy mismo.
MARTES: LOS CLAVOS
¡Buenos
días! Esta
es la historia de un chaval que tenía muy mal carácter. Un día su padre,
después de
haberlo intentado
todo, le dio una bolsa de clavos y le dijo que cada vez que perdiera la paciencia,
debería clavar un clavo detrás de la puerta.
El primer día el
muchacho clavó 37 clavos detrás de la puerta. Poco a poco las semanas fueron
pasando y, a
medida que él aprendía a controlar su genio, clavaba cada vez menos clavos
detrás de la
puerta.
Finalmente
descubrió que era más fácil controlar su genio que clavar clavos todos los días
detrás de la
puerta. Así llegó el día en que pudo controlar su carácter durante todo el día.
Después de
informar a su padre, éste le sugirió que retirara un clavo cada día que lograra
controlar su
carácter. Los días fueron pasando y, finalmente, el joven pudo anunciar a su
padre
que no quedaban
más clavos por retirar de la puerta.
Su padre le invitó
a ir con él hacia la puerta y, una vez allí, le dijo:
“Has trabajado
mucho, hijo mío, pero mira todos esos hoyos que hay en la puerta. Nunca más
volverá a ser la
misma. Lo que ha pasado con la puerta es, más o menos, lo que también pasa
en la vida. Cada
vez que pierdes tú la paciencia, dejas cicatrices en los demás exactamente
iguales a las que
vez aquí”.
Reflexión:
Podemos insultar a
alguien y después, cuando nos hemos calmado, retirar lo dicho. Eso sin
duda es mucho
mejor que el no pedir perdón, pero... el mal que hayamos hecho en la otra
persona habrá
dejado ya una cicatriz. Una ofensa verbal es tan dañina como una ofensa física.
Por favor
perdóname si alguna vez dejé una cicatriz en tu puerta (un buen compromiso para
el
día de hoy, ¿no te
parece?)
MIÉRCOLES: LA CASA DE DIOS. ¿DÓNDE VIVE DIOS?
¡Buenos días! Yo
era muy pequeño aún, cuando cerca de nuestro pueblo, en una campa, una tarde,
se
estableció un
grupo de gitanos, con su carro, su tienda de lona, sus animales, etc…Permanecieron
allí durante algunos días. En medio de aquella extensa campa había un hermoso
pozo, con su muro de piedra, polea, soga y cubo.
El padre de la
familia gitana sacaba el agua y todos se refrescaban. Él, a veces, se quedaba mirando
al interior del pozo. Yo, por mi parte, me quedaba asombrado mirándole a él.
¿Sabes quién vive
ahí abajo, en el interior del pozo? – me preguntó un día el padre de la
familia gitana-.
Vive Dios. Mira... – prosiguió.
Entonces, me cogió
en brazos y me puso de pie encima del muro. Allí abajo, en las aguas
quietas, como en
un espejo, vi mi rostro.
Pero si ése soy
yo. Muy bien – dijo el gitano, dejándome de nuevo en el suelo. Ahora ya sabes
cuál es la casa de Dios.
Podemos encontrar
a Dios siempre y en todos los lugares, siempre dispuesto a ayudarnos.
Pero especialmente
podemos encontrarlo en los rostros de las personas. Y en mí mismo, en mi
interior. Jesús
decía algo parecido. En cada persona que veáis, si está enferma o necesitada
especialmente,
allí me encontraréis.
JUEVES: PASOS EN LA ARENA.
¡Buenos días! Después de que un hombre anciano muriera, al
llegar al cielo, Dios le dio la oportunidad de ver de nuevo toda su vida, como
si fuese una película. La vida de este hombre era como una larga
playa, desde su
nacimiento hasta su muerte.
Sí, allí aparecían
siempre las huellas de los pies o de los pasos de dos personas. Dios le
explicó que él
siempre había estado a su lado, ayudándole... Siempre, tanto si el hombre se
daba cuenta como
si no, Dios había estado allí, apoyándole...
Pero en aquella
playa había sitios peligrosos, entre riscos y piedras, y en esos tramos se
veían
sólo las huellas
de una persona. Cuando las vio, el hombre se quejó ante Dios: “¿Por qué me
dejaste solo en
momentos tan difíciles?”
Y Dios le
respondió: “No te dejé solo. Esas huellas que se ven ahí son mías. En esos
tramos
peligrosos te cogí
en brazos, para que no sufrieras ningún daño”. Dios siempre está a nuestro
lado, nunca nos suelta la mano.
VIERNES: PEQUEÑAS COSAS
¡Buenos días! A
menudo, no nos damos cuenta de lo que tenemos hasta que lo hemos perdido.
A menudo esperamos
hasta muy tarde para decir "Lo siento... estaba equivocado".
Algunas veces parece
ser que herimos a aquellos a quienes más amamos y a aquellos que más cerca
tenemos del corazón.
Demasiadas veces
permitimos que cosas sin importancia aparten nuestras vidas. Tal vez demasiadas
veces dejamos que nimiedades, pequeñas cosas, trabajen negativamente en nuestra
mente.
Y entonces es
demasiado tarde cuando finalmente "vemos" aquello que nos hacía
ciegos. Por eso, asegúrate que dejas saber a las personas cuanto significan
para ti. Tomate el momento para decir "esas palabras" antes que el
tiempo ya haya pasado. Aprecia y valora todo lo que tienes. Aprecia y valora a
las personas que forman parte de tu vida, aunque a veces lleguen momentos
difíciles con ellas. Y sé agradecido por
las pequeñas cosas de la vida, porque significan mucho y son las que nos hacen
felices.



