3ª SEMANA DE MARZO
LUNES: LOS VERDADEROS AMIGOS
¡Buenos
días! Los
amigos verdaderos no siempre llegan con ruido ni con promesas. A veces aparecen
en medio de un día cualquiera, sin anunciarse, sin buscar protagonismo. Y, sin
darnos cuenta, se quedan. Se quedan cuando todo va bien, y en especial, cuando
todo se tambalea.
Son esas personas
con las que no hace falta fingir, ni explicar demasiado. Las que entienden
nuestras miradas, nuestras pausas, nuestras caídas. Amigos que caminan a
nuestro lado, sin empujar, sin exigir, simplemente estando. Son faros cuando el
camino se oscurece, abrigo cuando la vida se enfría, impulso cuando las fuerzas
flaquean.
No los elegimos
con intención, no los buscamos con mapa. Son tesoros encontrados en los
senderos de la vida. Llegan por casualidad, pero se convierten en destino. Y lo
más bello es que, aunque el tiempo pase o la distancia crezca, su lugar en nuestro
corazón permanece intacto.
La amistad auténtica no se mide en el número de mensajes o fotos compartidas. Se mide en la paz que se siente al saber que no estás solo. Porque en un mundo lleno de ruido, prisa y cambio, tener a alguien que simplemente permanece… es uno de los regalos más grandes de la vida.
MARTES: EL TRAZO DEL CAMINO (1ª PARTE)
¡Buenos días! Un
hombre camina con una maleta en la mano. No parece tener prisa, pero tampoco se
detiene. Frente a él se extiende un camino extraño: no es una carretera, ni un
sendero, ni siquiera una huella marcada por otros. Es una línea negra,
irregular, trazada por un lápiz rojo que aún descansa al final del recorrido.
La línea
serpentea, se cruza, se enreda consigo misma, avanza y retrocede. No hay
rectitud, no hay certeza. Y, sin embargo, ese hombre sigue adelante, paso a
paso, como si supiera que ese dibujo torcido es, en realidad, su propio
destino.
La vida se nos
presenta así muchas veces: como un papel en blanco sobre el que vamos trazando,
sin darnos cuenta, nuestra historia. Soñamos con líneas rectas, caminos
fáciles, horizontes despejados… pero lo que brota de nuestra mano suele ser un
trazo lleno de curvas, desvíos, vueltas inesperadas.
El lápiz,
misteriosamente, parece escribir más allá de nuestra voluntad. Y es entonces
cuando surge la pregunta: ¿somos nosotros quienes dibujamos el camino, o es la
vida —o tal vez Dios— quien lo va delineando delante de nuestros pies?
MIÉRCOLES: EL TRAZO DEL CAMINO (2ª PARTE)
¡Buenos días! El
hombre con la maleta no se detiene a cuestionarlo. Camina. Quizá ya ha
entendido que el sentido del viaje no está en tener un mapa perfecto, sino en
aprender a andar la línea que le ha tocado. Con cada paso, acepta que su ruta
no es recta, pero es suya. Que los bucles y los cruces no son errores, sino
parte de un diseño mayor que aún no alcanza a comprender.
Y tal vez esa sea
también nuestra lección: aceptar que el camino de la vida nunca es lineal. Que
las caídas, los retrasos y las vueltas en círculo forman parte del proceso que
nos enseña paciencia, humildad y confianza.
Porque lo esencial
no es llegar rápido ni seguir una línea impecable. Lo esencial es caminar con
el corazón despierto, con la maleta ligera de rencores, y con la certeza de que
incluso las curvas más torcidas pueden llevarnos a un horizonte inesperadamente
luminoso.
Quizá hoy, al
mirarnos por dentro, descubramos que llevamos tiempo pidiendo un camino claro y
derecho… y nos cuesta aceptar los giros. Pero ahí, justo en esas vueltas, Dios
suele esconder la gracia de lo imprevisible. La imagen nos susurra algo
sencillo y profundo:
“No temas las
curvas del camino. Tu vida no es un error de trazo. Cada vuelta tiene un
sentido, y aunque no lo veas aún, alguien ya ha puesto en tus manos el lápiz
con el que seguir escribiendo tu historia.”
JUEVES: FIESTA
DE SAN JOSÉ
¡Buenos días!
Aquí os
presentamos 7 aspectos a destacar de la figura de San José:
1.
Padre
amado: hizo de su vida un servicio, una entrega total de sí mismo, por eso es
tan amado por todo el pueblo cristiano.
2.
Padre
en la fe: José nos enseña que tener fe en Dios incluye además creer que Él
puede actuar incluso a través de nuestros miedos, de nuestras fragilidades, de
nuestra debilidad.
3.
Padre
en la obediencia: José supo pronunciar su “fiat”, como María en la Anunciación.
En la vida oculta de Nazaret, bajo la guía de José, Jesús aprendió a hacer la
voluntad del Padre.
4.
Padre
en la acogida: José acogió a María sin poner condiciones previas. Confió en las
palabras del ángel. La acogida es un modo por el que se manifiesta en nuestra
vida el don de la fortaleza que nos viene del Espíritu Santo. Sólo el Señor
puede darnos la fuerza para acoger la vida tal como es.
5.
Padre
de la valentía creativa: José era el hombre por medio del cual Dios se ocupó de
los comienzos de la historia de la redención. Él era el verdadero ‘milagro’ con
el que Dios salvó al Niño y a su madre. El cielo intervino confiando en la
valentía creadora de este hombre, que cuando llegó a Belén y no encontró un
lugar donde María pudiera dar a luz, se instaló en un establo y lo arregló
hasta convertirlo en un lugar lo más acogedor posible para el Hijo de Dios que
venía al mundo.
6.
Padre
trabajador: José era un carpintero que trabajaba honestamente para asegurar el
sustento de su familia. De él, Jesús aprendió el valor, la dignidad y la
alegría de lo que significa comer el pan que es fruto del propio trabajo.
7. Padre en la sombra: La figura de José, fue para Jesús como la sombra del Padre celestial en la tierra: lo auxilia, lo protege, no se aparta jamás de su lado para seguir sus pasos. Nadie nace padre, sino que se hace. Y no se hace sólo por traer un hijo al mundo, sino por hacerse cargo de él responsablemente.
Todos podemos
encontrar en San José un intercesor, un apoyo y una guía en tiempos de
dificultad.
VIERNES: AQUÍ NOS TIENES SEÑOR.
¡Buenos días! Aquí
nos tienes, Señor,
Siempre
dispuestos,
Rodeados de libros
y tareas,
Y con el corazón
abierto,
siempre abierto
por si quieres
llamar a nuestra puerta.
Queremos
encontrarte en nuestras cosas,
en la cultura, en
la familia y en la escuela
y gritar a una voz
que te queremos.
¡Te invitamos a
sentarte en nuestra mesa!
No dejes que
seamos insensibles
al inmenso dolor
que nos rodea.
Danos entrañas de
misericordia
para compartir los
gozos y las penas.
Aquí estamos,
Señor,
Por si nos llamas,
estamos dispuestos
a comenzar nuestra tarea
de la mano de
María, nuestra madre,
la mujer siempre
fiel, sencilla y buena.
Quédate, Señor,
junto a nosotros
y que tu luz
ilumine nuestra senda.
Amén.

No hay comentarios:
Publicar un comentario