domingo, 23 de marzo de 2025

"Una sonrisa para cada día". ESO, CFGB y Bachillerato. 4ª SEMANA DE MARZO

 


LECTURAS CUARTA SEMANA DE MARZO

Lunes: El asesino de Buda.

Tema: LA DEFENSA DE LA VIDA.

¡Buenos días! En la biografía de Buda se cuenta la historia de un bandido, llamado Angulimal, que fue un día a matarlo. Buda le dijo: “Antes de matarme, ayúdame a cumplir un último deseo, por favor: córtame una rama de ese árbol”. El bandido, condescendiente, aunque tenía prisa por cargarse a Buda, no fuera a venir alguien y lo viera, con un golpe seco de su espada, hizo lo que Buda le pedía. Éste, con el temple y la sabiduría que da la vida santa, añadió: Ahora, vuelve a ponerla en el árbol, por favor, para que siga dando frutos. Algo nervioso, pensando que Buda lo que quería era entretenerlo y escapar de la muerte, Angulimal contestó: “Debes estar loco, si piensas que eso es posible”. “Al contrario, ‐dijo Buda, esbozando la más suave de sus sonrisas‐ el loco eres tú, que te crees poderoso porque puedes herir y destruir. Eso es cosa de débiles. El verdadero poderoso es el que sabe crear y curar”. No explica el biógrafo cómo aquel bandido no remató a su presa, pero lo cierto es que Buda salió ileso de aquel incidente.

Reflexión: Señor Jesús, ¡qué bonita la lección de Buda: “herir y destruir es cosa de débiles; y el verdadero poderoso es el que sabe crear y curar”. Tú nos has puesto en la tierra para que la desarrollemos con el mandato de “creced y multiplicaos”. Ayúdanos a cuidar de las personas, los animales, las plantas y el medio ambiente. Te pedimos por las Asociaciones que defienden la vida, por los ecologistas y esas ONGs que se dedican a proteger el Medio ambiente.

           

Martes: El zorro y el tigre.

Tema: EL BUEN EJEMPLO.

¡Buenos días! Un hombre que paseaba cierto día por un hermoso bosque vio a lo lejos un zorro tumbado al pie de un inmenso árbol. Al acercarse algo más, se dio cuenta de que había perdido sus patas y no podía caminar para encontrar alimento. Entonces vio llegar un tigre que llevaba una presa en su boca. El tigre se hartó de comer y dejó el resto de la presa al alcance del zorro. Al día siguiente pudo ver nuestro caminante la misma operación: Dios volvió a alimentar al zorro por medio del mismo tigre. Comenzó a maravillarse de la inmensa bondad de Dios y se dijo a sí mismo: “Voy yo también a quedarme en un rincón, confiando plenamente en el Señor, y éste, que cuida del zorro, cuidará, con mayor razón de mí”. Así lo hizo durante varios días, pero nadie acudió a alimentarlo. El pobre hombre, tozudo él, estaba ya casi a las puertas de la muerte, cuando oyó una voz que le decía: “Oye, tú, que te encuentras en la senda del error: ¡abre tus ojos a la Verdad!. Sigue el ejemplo del tigre y deja de imitar al pobre zorro mutilado!”.

Reflexión: Señor Jesús, ¡qué buena lección!. Tú no quieres, de ninguna de las maneras, que esperemos de ti lo que podemos alcanzar por nosotros mismos, porque no te gustan los hijos vagos, sino los emprendedores. Enséñanos aquello de “a Dios rogando y con el mazo dando”. Te pedimos por esos trabajadores a los que les ha tocado los trabajos más duros, peor pagados y menos vistosos.

           

Miércoles: El sueño.

Tema: LA AVARICIA.

¡Buenos días! Como los sueños no tienen límite, y “los sueños, sueños son”, un día que andaba yo preocupado porque había recibido una jugosa oferta para cambiarme de empresa y tenía que decidir si aceptar la oferta o permanecer en la misma empresa, donde me encontraba feliz, me acosté con ese problema en la cabeza y soñé. Soñé que llovían billetes sobre mi cabeza y que yo en lugar de recogerlos los pisoteaba. Entonces uno de ellos se encaró conmigo y me dijo: “¿No sabes que si nos posees nunca te faltará nada de lo que los hombres pueden apetecer? Dinos lo que no podrás comprar con nosotros”. Soñé que yo replicaba: “Es verdad que con dinero podría comprarme un lecho de oro, pero no podría comprarme el sueño profundo del que ahora disfruto; podría comprarme una casa suntuosa, pero no podría adquirir la felicidad de mi familia. Con dinero podría comprar a mercenarios, pero nunca la lealtad de mis amigos… El dinero puede dar diversiones ocasionales, pero no la alegría y la paz del corazón… Con dinero podría comprarme un caro funeral, pero nunca la muerte feliz que deseo tener…”. Al llegar a estas palabras, me desperté sobresaltado y quedé impresionado por la parrafada que había sido capaz de pronunciar, yo que, según mis amigos, soy incapaz de juntar dos frases seguidas.

Reflexión: Señor Jesús: Tú, la única incompatibilidad que mostraste en el Evangelio fue ésta: “no podéis servir a dos señores: a mí y al dinero”. ¡Cuántos crímenes, cuántas infidelidades por el dinero dichoso! Nosotros somos todavía jóvenes y estamos libres de ese afán por el dinero, pero ayúdanos a no convertirlo nunca en un ídolo. Te pedimos por los países que viven en la miseria, sin escuelas, sin hospitales, sin carreteras, sin industria...y por los políticos de los países desarrollados para que les ayuden.

 

Jueves: El pequeño tesoro.

Tema: LA FELICIDAD.

¡Buenos días! Juanita era una persona corriente y, según sus amigos, más soñadora que realista. Tenía poco dinero, pero mucha felicidad. Estaba contenta y satisfecha de su vida. Un día, mientras iba a trabajar, se encontró seis mil euros junto a la acera. Sorprendida y sin darle crédito, cogió el puñado de billetes. Su primer impulso fue llevarse el dinero a casa. Pero después de un instante, mirando los euros que tenía en sus manos, les habló así: “Eres un tesoro pequeñín, pero ¿realmente os necesito? Hasta hoy nunca os he tenido en mis manos… y he sido perfectamente feliz, mientras que he visto a muchos de mis vecinos y compañeros de trabajo cargados de billetes y, sin embargo, desdichados. No quiero ser como ellos. Prefiero ser lo que soy sin vosotros, a lo que ellos son con vosotros. No, no os necesito”. Y, sin más, los volvió a dejar en el suelo. Los billetes se sintieron muy ofendidos. Jamás antes se habían visto tratados así. Airados le gritaron a Juanita antes de que se marchara: “¿Quién te crees que eres? Debes ser una completa idiota. Serás una desgraciada por habernos despreciado. ¿Ignoras que el dinero puede comprar todo lo que este mundo ofrece: placer, prestigio, poder…? El dinero da la felicidad. No seas necia. Cógenos”. Juanita replicó: Tenéis razón en cierto modo. Pero mi corazón se ha sentido siempre satisfecho a pesar de no teneros nunca”.

Reflexión: Señor Jesús: Está terminando la Cuaresma y el segundo trimestre. Y la lección de hoy no puede ser más hermosa. ¡Qué pena que no seamos como Juanita y nos engañemos pensando que sólo el dinero da la felicidad! No es eso lo que nos dice tu vida pobre y entregada. Te pedimos por las personas que están empeñadas en vivir como Juanita; y por ésas que ayudan con su dinero las grandes obras sociales a favor de los pobres.

Viernes: Las cucharas largas.

Tema: COMPARTIR.

¡Buenos días! Alguien que quería saber cómo era el infierno, se acercó a la puerta, buscó la cerradura y aplicó el ojo. Le pareció ver un gran banquete. Algo, sin embargo, le sorprendió: la largura de las cucharas que cada comensal sostenía en su mano. Observó que eran tan largas que, al querer llevárselas cada uno a su boca no era posible. Lo intentaban una y otra vez, y sólo conseguían verter el contenido de las mismas en la cabeza, el cogote o las rodillas de los vecinos. ¡Qué martirio! ¡todos con hambre, comida exquisita y abundante… y sin poder comer! Picado ya en su curiosidad, decidió observar cómo era el cielo. La puerta estaba abierta, y en un descuido de San Pedro, le dio tiempo a nuestro amigo de ver que aquello también era un gran banquete, con las mismas cucharas inmensas de largas, pero con una diferencia grande: estos comensales no pretendían alimentarse cada uno a sí mismo, sino que, ordenadamente, cada cual daba de comer a un vecino. Nuestro curioso observador se quedó con una duda: ¿Serán las cucharas las que están hechas para servir a los otros y no al propietario, o serán las personas las que estamos hechas para dar de comer a los otros… y sólo así conseguiremos la felicidad?

Reflexión: Señor Jesús: Estamos terminando el trimestre y el tiempo de Cuaresma con la mejor de las lecciones que podíamos recibir: estamos creados para “dar de comer a los otros”. Sólo así conseguiremos nuestra propia felicidad. Ayúdanos a que siempre, practiquemos esta lección.


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