2ª SEMANA DE MAYO
LUNES: COMO TÚ MARIA.
¡Buenos días!
Quiero agarrarme a
Dios
con la misma mano
con la que Tú lo hiciste.
Mirarle a los
ojos, con tus mismos ojos.
Amarle con el
corazón limpio como el tuyo.
Venerarle con los
sentimientos tuyos.
COMO TÚ MARIA.
Quiero subir al
cielo
después de haberle
servido a Dios en la tierra.
Quiero estar con
El
después de haber
servido, como Tú, a mis hermanos.
Quiero, María,
que –ahora que
estás en el cielo-
no olvides
nuestras fatigas ni esfuerzos.
No olvides a los
hijos que en la tierra dejas
No olvides a la
Iglesia de la cual eres Madre
No olvides a los
que hemos dicho “sí”
COMO TÚ MARIA.
Quisiera un buen
día
dejar la tierra
con el deber cumplido
y siendo un
ejemplo de fidelidad
como nuestra buena
madre María.
MARTES: LAS MANOS DEL MAESTRO
¡Buenos días! Deseando
fomentar el progreso de su hijo joven en el piano, una madre llevó al niño a un
concierto de un gran músico. Después de sentarse, la madre vio a un amigo en la
audiencia y caminó por el pasillo para saludarlo. Aprovechando la oportunidad
de explorar las maravillas de la sala de conciertos, el niño se levantó y, se
fue a explorar a través de una puerta que decía: “PROHIBIDA LA ENTRADA”.
Cuando las luces
se apagaron y el concierto estaba a punto de comenzar, la madre regresó a su
asiento y descubrió que su hijo había desaparecido. De repente, las cortinas se
abrieron y los focos se centraron en el centro del escenario. Horrorizada, la
madre vio a su hijo sentado al piano inocentemente, tocando una pieza. En ese
momento, el gran maestro músico hizo su entrada, rápidamente fue al piano y
susurro al oído del niño: “No pares, sigue jugando.”
A continuación,
inclinado hacia adelante, el músico extendió su mano izquierda y empezó a
llenar la parte del bajo. Juntos, el viejo maestro y el joven aprendiz
transformaron una situación embarazosa en una experiencia maravillosamente
creativa. El público estaba fascinado.
Reflexión: Esa es la forma en que Dios está con
nosotros. Lo que podemos conseguir por cuenta propia es apenas digno de
mención. Hacemos lo mejor, pero los resultados no son exactamente la música
graciosamente fluida. Pero con la mano del Maestro, el trabajo de nuestra vida
puede ser realmente hermoso. La próxima vez que decidas realizar grandes
hazañas, escucha con atención. Puedes oír la voz del Maestro, susurrando en tu
oído: “No pares, sigue jugando.” Siente sus brazos amorosos a tu alrededor. Sé
consciente de que las manos fuertes están jugando el concierto de tu vida.
MIÉRCOLES: SEÑORA DEL MAGNÍFICAT
¡Buenos días!
Niña con el mundo
en el alma.
Sutil, discreta,
oyente,
capaz de correr
riesgos.
Chiquilla de la
espera,
que afronta la
batalla
y vence al miedo.
Señora del
Magníficat,
que canta la
grandeza
velada en lo
pequeño.
Y ya muy pronto,
Madre.
hogar de las
primeras enseñanzas,
discípula del hijo
hecho Maestro.
Valiente en la
tormenta,
con él crucificada
abriéndote al
Misterio.
Refugio de los
pobres
que muestran,
indefensos,
su desconsuelo
cuando duele la
vida,
cuando falta el sustento.
Aún hoy sigues
hablando,
atravesando el
tiempo
mostrándonos la
senda
que torna cada
‘Hágase’
en un nuevo
comienzo.
Ayúdanos en este
día
A ser capaces de
vivir
Según la voluntad
de Dios.
JUEVES: PATITO FEO
¡Buenos días! Puede
que no seas el o la mejor en determinadas cosas… puede que la vida te haya
hecho creer que tu diferencia respecto a los demás es negativa para ti y para
los otros.
Puede que te de
miedo mostraste como eres por temor a defraudar a los otros o puede que no te
sientas en el lugar apropiado para ti por sentirte distinto a los otros…
En cualquiera de
los casos no te sirve de nada esconderte para no mostrar a los demás quien eres
verdaderamente.
Es posible que, el
cisne que habita en ti, se vea mermado por tu miedo, por tu inseguridad, y que
todo ello te suponga una barrera difícil de afrontar. Ante esto tan sólo te
queda CONFIAR en ti mismo, en tus posibilidades, en tu potencial, en tus deseos
de autenticidad. Nunca escondas lo que eres pues lo que eres es lo que
realmente te hace especial y original.
VIERNES: MERECE LA PENA DARSE.
¡Buenos días! Merece la pena darse, aunque
el mundo a veces lo olvide.
Merece la pena entregarse, incluso cuando no hay aplausos, cuando el esfuerzo
pasa desapercibido.
Porque hay algo sagrado en quien renuncia
a su comodidad para hacerle la vida más ligera a otro.
Olvidarse de uno mismo no es desaparecer,
es dejar que el amor tenga la última palabra.
Es posponer el interés propio cuando
alguien necesita una mano, una palabra, un gesto que le devuelva la esperanza. Es
comprender que no hay mayor plenitud que la de saberse útil, necesario,
presente.
Merece la pena detenerse a escuchar a
quien nadie escucha.
Crear historias que enciendan la mirada de alguien que ya no creía en los
sueños. La vida no se mide solo por lo que logramos, sino por cuánto nos dimos
a los demás.
Quien vive dándose se vacía, sí… pero solo para llenarse de lo que realmente
importa: la alegría de servir, la paz de haber hecho el bien, la certeza de
haber amado con obras. Porque al final, lo que queda no son los títulos, ni los
reconocimientos, ni lo acumulado. Lo que queda —lo que realmente permanece— es
el bien que hicimos en silencio. Las veces que decidimos ser luz para alguien,
aun cuando nuestro día también era gris. Merece la pena vivir así. Vivir
dándonos por completo. Como hizo María, entregándose con una confianza plena en
Dios, que es el que obra maravillas con nosotros. Porque cuando uno se da con
el corazón, no se pierde: se encuentra y además Dios sale a tu encuentro.

