Lunes: EL HOMBRE Y EL MUNDO.
Tema: CONSECUENCIAS
¡Buenos días! Un
científico, que vivía preocupado con los problemas del mundo, estaba resuelto a
encontrar los medios para aminorarlos. Pasaba días en su laboratorio en busca
de respuestas para sus dudas.
Cierto día, su
hijo de 7años invadió su laboratorio decidido a ayudarlo a trabajar. El
científico, nervioso por la interrupción, le pidió al niño que fuese a jugar a
otro lado. Viendo que era imposible sacarlo, el padre pensó en algo que pudiese
darle, con el objetivo de distraer su atención.
De repente se
encontró con una revista, en donde había un mapa con el mundo, justo lo que
precisaba. Con unas tijeras recorto el mapa en varios pedazos y junto con un
rollo de cinta se lo entregó a su hijo diciendo:
"Como te
gustan los rompecabezas, te voy a dar el mundo todo roto para que lo repares
sin ayuda de nadie".
Entonces calculó
que al pequeño le llevaría días componer el mapa, porque él no conocía cómo era
el mapa del mundo, pero no fue así. Pasadas algunas horas, escuchó la voz del
niño que lo llamaba calmadamente. "Papá, papá, ya hice todo, conseguí
terminarlo”.
Al principio el
padre no creyó en el niño. Pensó que sería imposible que, a su edad hubiera
conseguido recomponer un mapa que jamás había visto antes.
Desconfiado, el
científico levantó la vista de sus anotaciones con la certeza de que vería el
trabajo digno de un niño. Para su sorpresa, el mapa estaba completo. Todos los
pedazos habían sido colocados en sus debidos lugares. ¿Cómo era posible? ¿Cómo
el niño había sido capaz?
‐ Hijito, tu no
sabías cómo era el mundo, ¿cómo lo lograste?
‐ Papá, yo no
sabía cómo era el mundo, pero cuando sacaste el mapa de la revista para
recortarlo, vi que del otro lado estaba la figura de un hombre. Así que di vuelta
a los recortes y comencé a recomponer al hombre, que sí sabía cómo era. Cuando
conseguí arreglar al hombre, di vuelta la hoja y vi que había arreglado al
mundo.
Reflexión: ¿Te das cuenta?
Hay que arreglar al ser humano y todos los problemas estarán solucionados.
Nosotros somos la causa de los males, pero también la solución de los problemas
de este mundo.
Martes: CARTA DE UN MISIONERO
Tema: LA ENTREGA
¡Buenos días! «Querido
joven: Te escribe un murciano que ha pasado muchos años de su vida en Mozambique.
He estado allí como misionero. ¿Te dicen algo estas palabras: “misionero” y
“Mozambique”? Creo que sí.
La primera,
“misionero”. Misioneros somos todos los bautizados. También tú. Pero entre
ellos, hay algunos que sienten la vocación misionera específica y dejan su
tierra, su familia y parten para otras naciones o situaciones, donde Cristo y
su mensaje de amor universal todavía no han sido anunciados.
La segunda,
“Mozambique”. ¿Te recuerda algo ese nombre? Casi nadie habla de él. Es un país
en el sur del continente africano. Los periódicos, la tele…no suelen hablar de
África, pues es el continente abandonado. Hay muchas guerras en África, que
duran muchos años y poquísimas veces aparecen en los medios de comunicación
(guerras en Sudán, Somalia, Burundi, Liberia, Costa de Marfil, Congo...).
Situaciones de extrema pobreza en la casi totalidad de los países africanos,
que viven en situaciones infrahumanas.
Reflexión: Bueno, y todo
eso ¿qué tiene que ver contigo? Pues que en definitiva, todos formamos parte de
la única familia humana. Más aún, como cristianos, creyentes, todos somos hijos
del mismo y único Padre común. Por ello, somos todos solidarios, responsables
con la suerte de los otros, con todo lo que pasa en el mundo, cerca o lejos nuestra
vida. Eso es lo que significa ser misionero...».
Miércoles: LOS FIELES DIFUNTOS
Tema: LA ORACIÓN
¡Buenos días!
Los cristianos tenemos la costumbre de recordar
en los primeros días de noviembre a nuestros seres queridos que ya nos
han dejado.
Cuando se quiere
a una persona se le regala alguna cosa de vez en cuando. A veces, el día de su
santo o cumpleaños, se regalan flores. Son sólo un signo del cariño.
Sucede lo mismo
con nuestros familiares y amigos que han fallecido. Las flores o las velas que
encendemos son un signo de que nos acordamos de ellos y que les seguimos
queriendo, pues el verdadero amor no pasa con el tiempo. Nuestros difuntos son
buenos y nos siguen ayudando. Si te quisieron en la tierra estate seguro de que
te siguen ayudando desde el cielo.
¿No les vas a
recordar tú ofreciéndoles unas flores, una vela o una oración? Pensemos un poco
en nuestros difuntos, en nuestros seres queridos que nos han abandonado, recemos por ellos. Si los
recuerdas no morirán para ti. Ellos te han querido y te siguen queriendo.