domingo, 26 de abril de 2026

"Una sonrisa para cada día". ESO, CFGB y Bachillerato. 5ª Semana de Abril.

 


5ª SEMANA DE ABRIL

 

LUNES: LA ROCA DEL CAMINO.

¡Buenos días! En un reino lejano, hubo una vez un rey que colocó una gran roca en medio del camino principal de entrada al reino, obstaculizando el paso. Luego se escondió para ver si alguien la retiraba.

Los comerciantes más adinerados del reino y algunos cortesanos que pasaron simplemente rodearon la roca. Muchos de ellos se quedaron un rato delante de la roca quejándose, y culparon al rey de no mantener los caminos despejados, pero ninguno hizo nada para retirar el obstáculo.

Entonces llegó un campesino que llevaba una carga de verduras. La dejó en el suelo y estudió la roca en el camino observándola. Intentó mover la roca empujándola y haciendo palanca con una rama de madera que encontró a un lado del camino, después de empujar y fatigarse mucho, finalmente logró apartar la roca.  Mientras recogía su carga, encontró una bolsa, justo en el lugar donde había estado la roca. La bolsa contenía una buena cantidad de monedas de oro y una nota del rey, indicando que esa era la recompensa para quien despejara el camino.

El campesino aprendió lo que los otros nunca aprendieron: cada obstáculo superado es una oportunidad para mejorar la propia condición.

Reflexión: Esquivar los problemas, buscar «culpables» o simplemente quejarnos no solucionará nada, y la «roca» seguirá estando allí. Afrontar los obstáculos, actuar, esforzarse…es lo que nos hará crecer como persona. Mover las «rocas» seguramente implicará esfuerzo, sufrimiento, capacidad de análisis, constancia ..y todo ello nos hará más fuertes y sabios. Superar los obstáculos nos hace mejorar nuestra condición, crecer, evolucionar. La queja, y el evitar los problemas sin afrontarlos, nos estanca. ¿Tenéis alguna roca en vuestro camino por mover?

 

MARTES: EL CABALLITO DE MADERA

¡Buenos días! En cierta ocasión un padre llevó a su hijo a dar un paseo al bosque, como era pequeño, su papá lo llevaba sobre sus hombros, al rato lo puso a caminar para que se ejercitara y le dijo: debes caminar hasta la casa. Al poco rato el Niño empezó a llorar porque decía que estaba muy cansado y no podía dar "un paso más". El padre cortó una rama de un arbusto en el bosque, la alisó con su navaja; y colocó un pequeño cordón en el extremo más grueso y le dijo al niño: -"Mira Hijo, aquí tienes tu propio caballo para que te lleve a la casa”.

El Niño emocionado se animó, montó sobre aquel "caballito de madera" y comenzó a correr hasta llegar a la casa y aún después de llegar siguió corriendo por el jardín hasta que tuvo que irse a bañar y acostarse rendido.

Reflexión: Nosotros vamos de paseo por esta vida, en ocasiones nos sentimos muy cansados y pensamos que no podemos seguir adelante. Entonces DIOS nos envía a alguien cercano para ofrecernos un "caballito de madera"… Todos necesitamos palabras y gestos que nos animen y nos alegren la vida cuando estamos tristes.

 

MIÉRCOLES: FÁBULA PARA IMPACIENTES.

¡Buenos días! Un mandarín a punto de asumir su primer puesto oficial, recibió la visita de un gran amigo que iba a despedirse.

-Sobre todo, sé paciente, - le recomendó su amigo- y de esa manera no tendrás dificultades en tus funciones.

El mandarín dijo que no lo olvidaría y dio gracias por el consejo. Su amigo le repitió tres veces la misma recomendación, y cada vez el futuro magistrado le prometió seguir su consejo.

Pero cuando por cuarta vez le hizo la misma advertencia, estalló y dijo: ¿Crees que soy un imbécil? ¡Basta! ¡Ya van cuatro veces que me has repetido lo mismo! -Ya ves que no es fácil ser paciente, -le contestó su amigo con calma-. Lo único que he hecho es repetir mi consejo dos veces más de lo que es conveniente y ya has montado en cólera.

Reflexión: nuestra paciencia es una herramienta que puede abrir nuevos caminos en nuestra vida. ¡Ten paciencia con las personas que te dan consejos y te los repiten continuamente, porque saben que necesitas oírlos muchas veces!

 

JUEVES: EL PUENTE.

¡Buenos días! Había una vez dos hermanos, Tomás y Javier. Vivían uno al frente del otro en dos casas de una hermosa campiña. Por problemas pequeños, que al acumularse sin resolverse se fueron haciendo grandes con el tiempo, los hermanos dejaron de hablarse. Incluso evitaban cruzarse en el camino.

Cierto día llegó a la casa de Tomás un carpintero y le preguntó si tendría trabajo para él. Tomás le contestó:

—¿Ve usted esa madera que está cerca de aquel riachuelo? Pues la he cortado ayer. Mi hermano Javier vive en frente y, a causa de nuestra enemistad, desvió ese arroyo para separarnos definitivamente. Así que yo no quiero ver más su casa. Le dejo el encargo de hacerme una cerca muy alta que me evite la vista de la casa de mi hermano.

Tomás se fue al pueblo y no regresó sino hasta bien entrada la noche.

Cuál no sería su sorpresa al llegar a su casa, cuando, en vez de una cerca, encontró que el carpintero había construido un hermoso puente que unía las dos partes de la campiña.

Sin poder hablar, de pronto vio en frente suyo a su hermano, que en ese momento estaba atravesando el puente con una sonrisa:

— Tomás, hermano mío, no puedo creer que hayas construido este puente, habiendo sido yo el que te ofendió. Vengo a pedirte perdón. Los dos hermanos se abrazaron.

Cuando Tomás se dio cuenta de que el carpintero se alejaba, le dijo:

—Buen hombre, ¿cuánto te debo? ¿Por qué no te quedas?

—No, gracias —contestó el carpintero—. ¡Tengo muchos puentes que construir!

Reflexión: muchas veces frente a un conflicto entre dos personas solemos posicionarnos de una u otra parte, nos sentimos incluso coaccionados para «elegir» de qué parte estamos. ¿Por qué no intentar construir puentes? Este cuento refleja cómo un buen mediador puede ayudar a construir puentes que ayuden a resolver un conflicto. ¿A quién le tenderías tú un puente?

 

VIERNES: AUTOEVALUACIÓN

¡Buenos días! Un joven fue a la farmacia y pidió usar el teléfono. Mientras llamaba, el dueño de la farmacia escuchaba la conversación. —“Buenos días. ¿Me podría dar empleo? Puedo cortar el césped de su jardín. Dijo el joven al teléfono. —“Ya tengo a alguien que me corta el césped. Muchas gracias”. Se escuchó que respondía una señora del otro lado de la línea. —“Pero yo puedo cortarlo por la mitad de precio de quien se lo corta ahora”, dijo el joven. —“Gracias por la oferta, pero estoy realmente satisfecha con el servicio que recibo actualmente.” —“Pero yo puedo barrer su vereda y hacer que su jardín luzca como el más lindo de todo el vecindario”, afirmó el joven. —“No. Muchas gracias.” Concluyó la señora. Sonriendo, el joven colgó el teléfono. Entonces el dueño de la farmacia, que había escuchado toda la conversación, se acercó. —“Me gusta tu actitud muchacho. Felicitaciones por tu espíritu positivo. ¿Te gustaría trabajar aquí?”. —“No. Muchas gracias.” Respondió feliz el joven. El hombre asombrado le dijo: —“Pero si estabas pidiendo trabajo ahora.” —“No, Señor. Estaba comprobando mi desempeño en el trabajo que tengo ahora. Yo soy la persona que trabaja para la señora que acabo de colgar.”

Reflexión: perdemos el tiempo comparándonos con los demás, cuando lo que necesitamos para crecer como personas es compararnos con nosotros mismos, hacer una buena autoevaluación.


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