domingo, 31 de mayo de 2026

"Una sonrisa para cada día". ESO, CFGB y Bachillerato. 1ª Semana de junio.

 


1ª SEMANA DE JUNIO

LUNES: FORTALEZA

¡Buenos días! Las hormigas, pequeños insectos frágiles e insignificantes, nos sorprenden con su poderosa fuerza cuando a veces llevan a sus espaldas pesos más grandes en volumen que ellas mismas.

La fortaleza a veces no la manifestamos exteriormente, pero la vivimos por dentro de tal forma que cuando es necesario hacer uso de ella sale sin forzarla.

La fortaleza no depende de las circunstancias, ni depende de lo que nos rodea… la fortaleza vive de dentro de nosotros mismos y es la que acompaña cada momento de nuestra vida protegiéndonos de aquello que a veces nos amenaza.

La profundidad de la vida, la fe y la interioridad constituyen el mejor refugio para nuestra fortaleza, ya que en ese ámbito íntimo nuestra fuerza crece, madura y se multiplica.

Dios nos otorga una fuerza desconocida para nosotros mismos, y de forma especial, en los desafíos que enfrentamos a lo largo de nuestra existencia.

 

MARTES: LA TRISTEZA Y LA ALEGRÍA

¡Buenos días! La tristeza llega sin pedir permiso. A veces se instala sin ruido, otras veces irrumpe como un torrente. Nos detiene, nos pesa, nos oscurece los días. Y, sin embargo, es parte de la vida. No para que nos quedemos en ella, sino para que aprendamos a atravesarla.

La tristeza nos invita a mirar dentro, a detenernos, a escuchar lo que normalmente el ruido silencia.

Pero no estamos hechos para quedarnos en la sombra. Dentro de cada uno existe una chispa, a veces tenue, pero viva, que nos llama a levantarnos. Las personas amigas son faros cuando el mar se vuelve oscuro. No vienen a resolvernos la vida, sino a recordarnos que no estamos solos, que aún somos valiosos, incluso en medio del dolor.

La alegría vuelve cuando aprendemos a abrazar lo que somos, sin exigencias ni disfraces. Cuando decidimos mirar con esperanza, cuando elegimos ser generosos con nosotros mismos, cuando entendemos que cuidarnos también es un acto de amor. Y en ese proceso, algo hermoso ocurre: cuando comenzamos a salir, también podemos ayudar a otros a levantarse.

Porque la vida no se trata solo de buscar nuestra alegría, sino de multiplicarla.

La generosidad, la reflexión compartida, el amor en acción… son caminos de luz que sanan. Así que si llega la tristeza, intenta sacudírtela y dejarte abrazar por la alegría que viene de darnos a los demás y dejarnos también amar por ellos. 


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