2º TRIMESTRE
2ª SEMANA DE ENERO
MIÉRCOLES: EL REGALO INVISIBLE
¡Buenos días! Uno
de los regalos más bonitos que he recibido en las pasadas Navidades ha sido un
beso grande que me llegó en un mensaje al móvil.
Puede ser que esto
que os digo os parezca una tontería y me digáis que ¡vaya regalo!, pero os
aseguro que es cierto. Fijaos lo que le ocurrió a un señor que recibió un
singular regalo de Navidad.
El día de Navidad,
la familia entera se reunió alrededor del árbol y comenzó a abrir los regalos.
La hija, contenta, le entregó una caja al padre. El padre, orgulloso, abrió la
caja, pero estaba vacía. Con el mayor cariño, le dijo a su hija:
Amor mío, sé que
tienes la mejor de las intenciones, pero la vida te ha de enseñar que no
podemos dar algo que no existe, por muy bien envuelto que esté y por mucho
cariño con que lo entreguemos. Creo que te olvidaste de poner algo aquí dentro.
¿Pero es que no lo
ves? No veo nada, hija mía. ¡Pues me pasé una tarde entera llenándola de besos!
Los ojos del padre
brillaron:
¡Es verdad!
¡Muchas gracias, hija, por un regalo tan bonito!
Y durante el resto
de su vida, siempre que se sentía deprimido o descorazonado, el padre abría la
caja, sacaba un beso que su hija había puesto allí y volvía a tener el valor
suficiente para enfrentarse a sus retos.
Reflexión: Espero que los regalos que os han hecho los hayáis recibido con cariño y os duren tanto como esa caja de besos.
JUEVES:
EL CONDENADO A MUERTE
¡Buenos días! Seguro que en estos días de Navidad habréis
paseado por vuestras calles, o en los centros comerciales... En algunas
esquinas, arrodillados en el suelo y con un letrero mal escrito había personas
que os pedían ayuda de manera angustiosa.
Os digo de verdad
que no estoy muy seguro de si hay que darles alguna limosna pues tal vez ése no
sea el modo de solucionar el problema. Incluso se habla de mafias que los
explotan y se aprovechan de su desgracia. Os voy a contar un hecho muy
sencillo.
Un grupo pasó por
la calle: los soldados llevaban a un condenado a la horca.
Este hombre era un
inútil –dijo uno a su amigo-. Una vez le di una moneda de plata para ayudarlo a
salir de la miseria, y fue incapaz de hacer nada notable.
Tal vez sea un
inútil, pero puede que ahora esté caminando hasta la horca por tu culpa. Es
posible que utilizara el dinero que le diste para comprar un puñal, que luego
terminó usando en el crimen cometido. En ese caso, tus manos también están
ensangrentadas. En lugar de ayudarlo con amor y cariño, preferiste darle una
limosna y evitar así cumplir tu obligación.
Reflexión: Con la moneda que echamos en su cajita de cartón o plástico, tal vez, se tranquiliza nuestra conciencia, pero no se soluciona nada. Seamos solidarios con amor, cariño, justicia y comprensión.
VIERNES: DELANTE DE DIOS
¡Buenos días!
¿Habéis dormido bien? ¿Habéis descansado bien? Bueno, pues ahora comenzamos un
gran día lleno de posibilidades. ¡Ánimo!
Una de las
actitudes negativas que podemos tener es pensar mal de los demás y juzgarlos
duramente, sin más ni más. El otro día leí una antigua historia que ahora os
cuento.
Un viejo vendía
juguetes en Bagdad. Sus compradores, sabiendo que tenía la vista muy débil, le
pagaban de vez en cuando con monedas falsas.
El viejo, que se
daba cuenta del truco, no decía nada. En sus oraciones, pedía a Dios que
perdonase a los que lo engañaban. “Tal vez tengan poco dinero, y quieran
comprar regalos a sus hijos”, se decía. Pasó el tiempo y el hombre murió. Delante
de las puertas del Paraíso, rezó una vez más.
¡Señor! –dijo-.
Soy un pecador. Cometí muchos errores, no soy mejor que las monedas falsas que
recibí. ¡Perdóname!
En ese momento se
abrieron las puertas y dijo una voz:
¿Perdonar qué? ¿cómo
puedo juzgar a alguien que, en toda su vida, jamás juzgó a los demás?
Reflexión: Alguien dijo una vez que “to’ er mundo e’
güeno”. Creo que es una forma de ver a los demás que vale la pena.

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