sábado, 31 de enero de 2026

"Una sonrisa para cada día". ESO, CFGB y Bachillerato. 1ª Semana de Febrero.

 

1ª SEMANA DE FEBRERO

LUNES: EL VIOLINISTA

¡Buenos días! Ocurrió en París, en una calle céntrica aunque secundaria. Un hombre, sucio y maloliente

tocaba un viejo violín. Frente a él y sobre el suelo estaba su boina, con la esperanza de que los

transeúntes se apiadaran de su condición y le arrojaran algunas monedas para llevar a casa. El

pobre hombre trataba de sacar una melodía, pero era imposible identificarla debido a lo

desafinado del instrumento y a la forma displicente y aburrida con que tocaba.

Un famoso concertista, que junto con su esposa y unos amigos salía de un teatro cercano,

pasó frente al mendigo musical. Todos arrugaron la cara al oír aquellos sonidos tan

discordantes. Y no pudieron menos que reír de buena gana. La esposa le pidió, al concertista,

que tocara algo. El hombre echó una mirada a las pocas monedas en el interior de la boina del

mendigo, y decidió hacer algo. Le pidió el violín, y el mendigo musical se lo prestó con cierto

resquemor. Lo primero que hizo el concertista fue afinar sus cuerdas. Y después,

vigorosamente y con gran maestría arrancó una melodía fascinante del viejo instrumento. Los

amigos comenzaron a aplaudir y los transeúntes comenzaron a arremolinarse para ver el

improvisado espectáculo. Al escuchar la música, la gente de la cercana calle principal acudió

también y pronto había una pequeña multitud escuchando arrobada el extraño concierto. La

boina se llenó no solamente de monedas, sino de muchos billetes de todas las

denominaciones. Mientras el maestro sacaba una melodía tras otra, con tanta alegría.

El mendigo musical estaba aún más feliz de ver lo que ocurría y no cesaba de dar saltos de

contento y repetir orgulloso a todos: " ¡¡Ese es mi violín!! ¡¡Ese es mi violín!!". Lo cual, por

supuesto, era rigurosamente cierto pero nunca había logrado que sonara de esa manera ….

Reflexión: La vida nos da a todos un violín, que son nuestros conocimientos, habilidades y aptitudes. Y tenemos libertad para tocar ese violín como nos plazca. Algunos, por pereza, ni siquiera afinan

ese violín. No perciben que hay que prepararse, aprender, desarrollar habilidades y mejorar

constantemente nuestras aptitudes si hemos de dar un buen concierto. Pretenden una boina

llena de dinero, y lo que entregan es una discordante melodía que no gusta a nadie.

Comenzamos una nueva semana, y es una nueva oportunidad para que de nuestro violín surja

una bonita melodía en los estudios, en casa y con los amigos.

 

MARTES: COMO PARA RESPIRAR

¡Buenos días! Cierta vez un hombre decidió consultar a un sabio sobre sus problemas. Después de un largo viaje hasta el paraje donde aquel Maestro vivía, el hombre finalmente pudo dar con él: -

"Maestro, vengo a usted porque estoy desesperado, todo me sale mal y no sé qué más hacer

para salir adelante". El sabio le dijo: - "Puedo ayudarte con esto... ¿sabes remar?" Un poco

confundido, el hombre contestó que sí. Entonces el maestro lo llevó hasta el borde de un lago,

juntos subieron a un bote y el hombre empezó a remar hacia el centro del lago. -"¿Va a

explicarme ahora cómo mejorar mi vida?" -dijo el hombre advirtiendo que el anciano gozaba del

viaje sin más preocupaciones. -"Sigue, sigue -dijo éste- que debemos llegar al centro mismo

del lago". Al llegar al centro exacto del lago, el maestro le dijo: -"Arrima tu cara todo lo que

puedas al agua y dime qué ves...". El hombre, pasó casi todo su cuerpo por encima de la borda

del pequeño bote y tratando de no perder el equilibrio acercó su rostro todo lo que pudo al

agua, aunque sin entender mucho para qué estaba haciendo esto. De repente, el anciano le

empujó y el hombre cayó al agua. Al intentar salir, el sabio le sujetó su cabeza con ambas

manos e impidió que saliera a la superficie. Desesperado, el hombre manoteó, pataleó, gritó

inútilmente bajo el agua. Cuando estaba a punto de morir ahogado, el sabio lo soltó y le

permitió subir a la superficie y luego al bote. Al llegar arriba el hombre, entre toses y ahogos, le

gritó: -"¿Está usted loco? ¿No se da cuenta que casi me ahoga?". Con el rostro tranquilo, el

maestro le preguntó: -"¿Cuándo estabas abajo del agua, en qué pensabas, qué era lo qué más

deseabas en ese momento?". -¡¡En respirar, por supuesto!! -"Bien, pues cuando pienses en

triunfar con las mismas ganas con la que pensabas en ese momento respirar, entonces

estarás preparado para triunfar...".

Reflexión: Muchas veces estamos convencidos de que tenemos que cambiar, que debemos mejorar en

los estudios, el comportamiento,…Pero en realidad es como en el relato; es así de fácil (o de

difícil). No valen simplemente las buenas palabras o las intenciones sino que tenemos que

ponernos manos a la obra, y desearlo poniendo todos los medios posibles como si en ello nos

estuviéramos jugando la vida. ¿Para qué esperar más? Comencemos hoy mismo.

MIÉRCOLES: SI ALGUNA VEZ.

¡Buenos días! Si alguna vez te sientes solo y no sabes qué hacer, levanta la mirada y contempla el cielo. Busca una estrella, solo una… y entonces recuerda que no estás solo, que millones de luces te acompañan desde lo alto, como también lo hacen todas esas personas que, en algún momento, sintieron lo mismo que tú.

Si alguna vez tienes ganas de llorar, no lo evites. Llora. Deja que las lágrimas limpien lo que duele y liberen todo eso que te pesa por dentro. No las retengas, porque el silencio prolongado del alma suele dar paso a sentimientos más profundos que pueden lastimar aún más.

 Si un día te sientes mal contigo mismo, busca en lo más hondo de tu ser. Recuerda que nadie es perfecto, tampoco tú, pero eso no te hace menos valioso. Con tus defectos y tus virtudes, eres una persona irrepetible, única en el universo. Y por eso, ya eres especial.

 Si alguna vez piensas que nadie te quiere, no lo creas. No es verdad. Estás aquí porque alguien —más allá de lo visible— así lo quiso. Dios, que te creó con amor infinito, te ama con una ternura que no se agota, te conoce mejor que nadie y jamás te abandona. Y no estás solo, aunque a veces no sepas verlo. Hay personas a tu alrededor que te quieren, aunque a veces el ruido de la vida o el peso de los días nos impida abrir el corazón para demostrarlo.

 Y si alguna vez necesitas que alguien te escuche, te abrace, te entienda, o simplemente esté ahí… quiero que sepas que cuentas conmigo. Estoy aquí para ti. Para que no te sientas solo, para que llores sin miedo en mi hombro, para recordarte lo valioso, lo valiosa,  que eres, y sobre todo, para decirte que te quiero… sinceramente, profundamente, sin condiciones.


JUEVES: FUGACIDAD.

¡Buenos días!  Vivir, sabiendo que la vida es breve y que amar no es una opción, sino la única forma de hacerla valer. Porque el amor verdadero da sentido, enraíza y eleva al mismo tiempo. Vivir sin quedar atrapados en el pasado ni temer al futuro, sabiendo que el único momento real es este, fugaz y único, que ya se escapa mientras lo nombramos. Y aun así, vivir con el alma entera puesta en cada segundo, porque lo efímero, cuando se vive de verdad, deslumbra.

Vivir sin ruido que confunda, sin apegos que limiten, sin certezas que nos cierren, sin pantallas que oculten nuestra verdad. Somos polvo, sí, pero polvo que ama, que siente, que entrega, y en eso reside nuestra grandeza. Vivir con los brazos abiertos para abrazar, el corazón dispuesto para acoger, las sandalias puestas para seguir andando. Vivir, ser, amar y compartir. Porque vivir de verdad es eso: entregarse a los demás sin miedo… y dejar huella con amor.

VIERNES: LA FIDELIDAD EN LO PEQUEÑO.

¡Buenos días!  Vivimos en un mundo que premia lo visible, lo grandioso, lo que se mide en cifras y aplausos. Pero hay otra grandeza, más silenciosa, más verdadera, que no busca reconocimiento: la que nace de la fidelidad en lo pequeño.

Ser fiel en lo pequeño es levantarse cada día y volver a intentarlo. Es cuidar con esmero lo cotidiano, aunque nadie lo note. Es cumplir la promesa hecha en voz baja, sostener el compromiso aunque no brille, estar ahí cuando ya no es emocionante. Es acompañar con ternura una vida que sufre. Es escuchar sin mirar el reloj. Es dar sin condiciones, servir sin protagonismo, amar sin medida.

Así vivió Jesús de Nazaret. No buscó los escenarios, sino los encuentros. No se aferró al poder, sino que se inclinó ante los más pequeños. No hizo de su vida una demostración, sino una donación.

Su grandeza no estuvo en los milagros espectaculares, sino en la coherencia humilde de cada gesto. En la fidelidad al amor, incluso cuando dolía. En la entrega diaria, sencilla, profunda.

La verdadera transformación del mundo no comienza en los discursos, sino en los actos discretos de quienes creen en el bien. En los que limpian, consuelan, reparan, acompañan, ayudan, construyen…

En quienes hacen lo ordinario con un amor extraordinario. Ser fiel en lo pequeño es optar por la generosidad como estilo de vida.

Es dejar una huella que no se borra porque está escrita en los corazones. Y aunque el mundo no lo vea, Dios sí. Y eso basta. Porque en el Reino que Jesús anunció, los últimos son los primeros.

Y lo pequeño, cuando se hace con amor, se vuelve eterno.

 


No hay comentarios:

Publicar un comentario