II SEMANA
Lunes: La rigidez y la blandura
Tema: FLEXIBILIDAD‐TOLERANCIA
¡Buenos
días! El discípulo de un Filósofo fue a visitar al Maestro en su lecho de
muerte. «¿No tenéis todavía algo que decir a vuestro discípulo?», le preguntó.
Entonces el Sabio abrió la boca y dijo al joven que mirara dentro. «¿Todavía
tengo mi lengua?» le dijo. «Ciertamente», respondió el otro. «Y mis dientes,
¿están todavía?». «No», replicó el discípulo. «¿Y sabes por qué la lengua dura
más que los dientes? Porque es blanda, es flexible. Los dientes caen antes
porque son duros. Ahora has aprendido todo aquello que vale la pena aprender.
No tengo otra cosa que enseñarte.» (Leyenda árabe)
Reflexión: Cada día hay más personas deprimidas y enfermas de
los nervios. Señor, a nuestro mundo le falta alegría. La alegría da fuerza para
soportar con elegancia las dificultades de cada día. Haznos jóvenes alegres, con
esa alegría sana que no la da la droga ni el alcohol. Te pedimos hoy, Señor,
por aquellos que han caído en la droga, el alcohol, para que aprendan a buscar
la alegría auténtica y nosotros podamos ayudarles.
Martes: El milagro de la vida.
Tema: LA VIDA.
¡Buenos
días! Sucedió que en un seno materno fueron concebidos gemelos. Pasaron las
semanas y los gemelos crecieron. A medida que fueron tomando conciencia, su
alegría rebosaba: Dime ¿no es increíble que vivamos?, ¿No es maravillosos estar
aquí?...Cuando encontraron el cordón que les unía a su madre y a través del
cual les llegaba el alimento, exclamaron llenos de gozo: ¡Tanto nos ama nuestra
madre que comparte su vida con nosotros!. Cuando estaban ya para dejar el seno
materno les vinieron las dudas. Uno decía: ¿habrá otra vida después de ésta?:
sin el cordón de la vida no es posible vivir; además, otros antes que nosotros
han abandonado el seno materno y ninguno de ellos ha vuelto a decirnos que haya
vida tras el nacimiento. El otro pensaba: si la concepción acaba con el nacimiento
¿qué sentido tiene esta vida aquí?: no tiene ninguno. A lo mejor resulta que ni
existe una madre, como siempre hemos creído. ‐Sí que debe existir, protestaba
el primero. Por fin llegó el momento del nacimiento. Y cuando los gemelos
dejaron su mundo, abrieron los ojos y lanzaron un grito: lo que vieron superó
sus más atrevidos sueños: descubrieron la vida verdadera, vieron el rostro de
la madre y, lo más importante, sintieron sus caricias.
Reflexión: Señor Jesús: La gente se entristece cuando pierde a
un ser querido, pero la parábola de esta mañana nos enseña que olvidamos, como
los gemelos, que siendo tan bonita esta vida, es aún más hermosa la vida que
nos espera fuera de esta tierra. Ayúdanos a crecer en la fe. Te pedimos esta
mañana por los familiares y amigos difuntos de cada uno de nosotros y por
aquéllos que no tienen quienes les recen.
Miércoles: La cita.
Tema: MUERTE
¡Buenos
días! Una antigua leyenda árabe cuenta la triste historia del paje del sultán
de Bagdad. Un día el joven paje cayó angustiado a los pies de su señor, que le
quería mucho, pidiéndole prestado su mejor caballo, aquel que parecía volar, de
lo rápido que corría.
—¿Para
qué?— le preguntó el sultán.—He visto la Muerte en el jardín y ha hecho un
gesto, dirigiéndose a mí. Con tu caballo me escaparé a Basora y me esconderé en
el mercado. La Muerte no me encontrará. El sultán dio su corcel al joven, que
partió a todo galope. El sultán bajó al jardín y vio a la Muerte en actitud de
espera.—¿Por qué has amenazado a mi paje?—le dijo.—Yo de hecho no lo he
amenazado—respondió la Muerte—. Sólo he levantado el brazo sorprendida. Me
preguntaba: ¿Cómo es posible que esté aquí todavía, si yo tengo una cita con él
dentro de cinco horas en el mercado de Basora...? (Leyenda árabe)
Reflexión: La muerte nos asusta, Señor. Somos tan tontos que
preferimos no hablar de ella, olvidarnos, como si así no nos fuera a llegar.
Los hombres grandes han vivido siempre sin miedo a la muerte. Ayúdanos a vivir
siempre en la verdad. En esta mañana te pedimos por los moribundos y los
enfermos terminales.
Jueves: El diablo y el campesino
Tema: LA ORACIÓN
¡Buenos
días! Un día el diablo se fue de inspección para ver cómo rezaban las personas.
Era un tema que le interesaba porque la experiencia le habla enseñado que era
de vital importancia para su trabajo. Su gira fue breve y satisfactoria porque
las dolientes oraciones eran del todo vacías (y porque las personas que rezan son
menos que las moscas blancas).
Estaba
regresando contento a casa, cuando descubrió, en un campo, a un labrador que
estaba gesticulando. Ávido por saber qué pasaba, se escondió detrás de un
montículo y se puso a observar. El hombre estaba peleando violentamente con
Dios: lo trataba sin ninguna consideración, y le decía toda clase de
barbaridades... El diablo se quedó vivamente interesado en un principio, pero
luego comenzó a reflexionar y aquello no le gustó nada. Mientras andaba en
estas cavilaciones pasó por allí un cura, quien dirigiéndose al campesino le
dijo:—Buen hombre. ¿Por qué razón te comportas así? ¿No sabes que insultar a
Dios es pecado?.
Reverendo—responde
el hombre—, si me enfurezco con Dios, es porque creo y porque le siento
cercano; si le digo lo que siento, es porque lo quiero mucho; si grito, es
porque sé que me escucha.—Tú deliras— dijo el cura alejándose. Pero el diablo, que sabía más que el cura, se
fue muy alarmado: había descubierto a un hombre capaz todavía de rezar.
Reflexión:
Rezar es hablar con nuestro Padre Dios, con la misma confianza y sencillez con
que hablamos con un padre o un amigo de verdad. Las fórmulas hechas nos sirven
para cuando somos varios, como ahora en clase y para cuando no sabemos qué
decirle al Señor. Ayúdanos, Señor a tratar contigo con espontaneidad y
confianza. Hoy te pedimos por los que no creen en ti y no pueden hablarte como
nosotros lo hacemos.
Viernes: De payos y gitanos.
Tema: D. ANDRÉS MANJÓN.
¡Buenos
días! Querido D. Andrés, Le escribo estas palabras con la ayuda de un amigo,
porque yo, como gitano, no he tenido la fortuna de aprender a leer y escribir.
Soy Cappi Cortés, vivo en las cuevas y mi vida ha sido un constante deambular
por caminos de miseria, siempre al margen, siempre en sombras. Pero en el fondo
de mi corazón, arde una esperanza que no puedo callar. Mi amigo no para
corregir mis expresiones, espero que se me entienda bien. He oído hablar de la
gitana «Maestra Migas» parece luz en la oscuridad para muchos de los nuestros.
Sé que anda con usted y que va enseñando a las niñas a manejarse entre letras y
números. Al conocer esto, algo en mi pecho se ha encendido. Pienso en mis cuatro
hijos, mis estrellas en esta noche, y sueño, ¡cómo sueño!, con un futuro
distinto para ellos. Soy viudo, D. Andrés, y en mi soledad, cada estrella fugaz
que veo en la noche es un deseo por ver a mis hijos lejos de este ciclo de
pobreza y desesperanza. Quisiera que no estén condenados a vivir la vida que yo
llevo. Por eso, con un corazón cargado de humildad y esperanza, le pido que
considere darles una oportunidad a mis pequeños en las Escuelas del Ave María.
No les pido riquezas ni lujos, sólo la oportunidad de aprender, de crecer, de
ser algo más de lo que su padre pudo ser. No tengo dinero, pero estoy dispuesto
a hacer lo que sea necesario para las Escuelas. No busco compasión, sólo un
camino para que mis hijos puedan soñar dignamente una mejora. Yo seguiré en mis
«cosas» que son las que sé hacer. Si necesita algo nada más me lo diga. Le
agradezco de corazón que me lea. Que Dios lo bendiga por considerar a esta
familia gitana que solo busca un futuro mejor. Cappi Cortes (Gitano, relato
ficticio)
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